Cómo encontrar la soledad en Menorca

Cómo encontrar la soledad en Menorca

Tener relaciones sociales es necesario. Los seres humanos somos criaturas sociales y nuestra evolución cultural depende de los vínculos que hayamos establecido en el tiempo con otras personas, ya sea en calidad de familiares, de amigos o de pareja romántica. A través de esos vínculos que establecemos con la gente de nuestro entorno, aprendemos, evolucionamos, nos desarrollamos, otorgamos un sentido a nuestras vidas. Ninguno de nosotros, por lo tanto, está hecho para la soledad. Sin embargo y, a pesar de haber dicho todo esto, no cabe duda que, en alguna medida, también buscamos la soledad. La deseamos, ya sea para escapar del bullicio de gente, descansar de las fórmulas de cortesía y de conversaciones que no queremos tener, simplemente, porque preferimos el silencio.

Necesitamos, por tanto, nuestro espacio. Sin embargo, tenemos muy poco tiempo para obtenerlo y muy pocos sitios en los que poder disfrutar de él. A menos, claro está, que vivamos solos. Si no vivimos solos, lo recomendable cuando buscamos esa necesaria soledad para aclarar nuestras ideas, para reflexionar o, simplemente, para disfrutar del silencio leyendo un libro, sería la de irnos de vacaciones por unos días. Nosotros solos. Hay muchos lugares en los que podemos desconectar de la gente adecuadamente. Por ejemplo, se puede alquilar una casa en Menorca para disfrutar en soledad de la belleza costera de la isla y de un espacio privado, cómodo y agradable en el que sentirnos renovados y pensar todo aquello que tenemos que pensar, sin que nadie nos moleste.

Por otro lado, además de alquilar en Menorca, también se puede recurrir a espacios naturales poco transitados. A muchos de nosotros nos gusta irnos de excursión o a la playa, pero, todos sabemos que hay momentos del día, como el anochecer o el amanecer, en los que hasta esos espacios empiezan a estar también muy solitarios. Las casas de Menorca son perfectas para vivir esa ansiada soledad, pero, sentarnos en la arena cuando no hay nadie o, recorrer senderos en un bosque vacío de gente, también lo son. Cada persona es un mundo y decide su forma favorita de hacerlo, pero, todos nosotros tenemos que encontrar un equilibrio entre ser sociales y estar solos.

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